Cómo poner un cupcake en un biberón

No, no vamos a daros la receta del cupcake licuado, ¿os imagináis? Ñam ñam.

Ni siquiera somos capaces de explicaros, con propiedad, cómo preparar correctamente un biberón. En 6 años de lactancia, las mochuelitas no se saltaron ni una toma de teta, por lo que nunca nos hicimos preguntas como éstas:

  • ¿Cada cuánto hay que esterilizarlo todo?
  • ¿Hay que usar agua de botella SIEMPRE o vale con agua del grifo? ¿Y hay que hervirla si es del grifo?
  • Lo de las tetinas, ¿cómo va eso? Si las tetas son siempre iguales, ¿no? ¿Porqué las tetinas tienen tamaños por edad del bebé?
  • Y lo de la leche en polvo, ¿se echa en frío, en caliente…?
  • ¿Cómo sé si está bien el bibi de temperatura?
  • ¿Y si tengo que salir, cómo hago para calentarlo?

Sí amigos, si tuviésemos que cuidar durante unos días de un bebé de biberón, estaríamos perdidos. Por suerte tenemos a los abuelos mochuelos, que de esto saben.

En concreto la Abuela Materna Mochuela tenía un arsenal de biberones. Y porque entonces no existían estas monadas de los Cupcake School, que si no los hubiese comprado todos. ¡Ay, biberones con cupcakes! ¿Se puede ser más dulce?

Son de la marca NUK, que llevan más de 50 años currándose esto de hacer biberones para los peques. Los hay de varios tipos: Classic, First choice+ y Entrena, que es ése con asitas tan molón, con sistema antiderrame, para que los mochuelitos puedan agarrarlo bien y ponerlo en la mesa sin tirarlo. Nos ha encantado. Cada vez que vamos a la farmacia nos paramos un rato a mirarlos (confesiones de Mamá Mochuela, jeje). Y es que no sólo existen estos tres. Hay más modelos, colores, tamaños… ¡Para todas las necesidades!

¿Qué te parecen a ti?

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