Cuento: La Flor Encantada

Blooming Bath - Reductor de bañera para bebés - Cada Mochuelo a su OlivoLa flor encantada:

Cuenta la leyenda que en una pradera del Jardín del Edén había una colmena donde todas las abejas trabajaban muy duro para sacar la colmena adelante.

Había abejas agricultoras que se encargaban de polinizar flores para que no faltaran flores en la colmena.Había también abejas constructoras, que eran fuertes y rudas, y su oficio era construir muros en forma de hexágonos.También estaban las aguadoras, encargadas de transportar agua desde los ríos, lagos y charcos hasta la colmena, que a su vez se lo daban a las constructoras para que hicieran bien la mezcla.

Y las más elegantes, salvando a su Alteza Real: las exploradoras, encargadas de buscar nuevas flores para hacer sabores de miel exquisitos, y nuevas fuentes de agua. No era fácil llegar a ser una abeja exploradora, pues sólo podían serlo las que mejor bailaran y había que poner mucho empeño en hacer el baile correcto, pues en el idioma de las abejas se decía igual “peligro” que “emigro” con la única diferencia de un giro hacia la derecha a mitad del baile. Había que ser muy exigente con esto, porque más de una vez algunas abejas decidieron abandonar el panal y el resto corrió despavorida.

 

La naturaleza seguía su curso, las constructoras construían, las exploradoras bailaban y exploraban, las aguadoras traían agua y las agricultoras polinizaban. Todo igual, cada día, cada día. Hasta que la reina, elegante pero caprichosa, dijo un día: “estoy cansada de la miel de margaritas, de la miel de amapola y hasta de la miel 1000 flores.   ¡Quiero algo especial! Algo que no haya probado nunca”.

Blooming Bath - Reductor bañera bebés - Cada Mochuelo a su OlivoRápidamente, las abejas exploradoras se pusieron nerviosas, buscando como locas la flor más rara de la pradera, incluso después de varios días decidieron cruzar de pradera y abrir nuevos horizontes.
En la nueva pradera encontraron una gran flor. Tenía algo especial, un olor que nunca habían percibido las exploradoras, así que rápidamente se pusieron a hacer su baile de señalización. Al estar bastante lejos de la colmena, este baile lo iban repitiendo las abejas cada varios metros de una en una hasta llegar a la reina. La sorpresa fue cuando la reina reconoció el baile:

¡¡¡”Hedor armada bestial!!!” No puede ser.  – Se volvió a fijar en el baile. ¡¡Flor con astada axial!! – ¡¡Me están volviendo loca estas exploradoras con sus bailes!! La reina decidió salir de su colmena e ir a ver con sus propios ojos lo que habían encontrado sus exploradoras, ojos que nunca estuvieron tan abiertos como cuando  vio la “flor encontrada especial” Se acercó, y al ver que sólo había una, mandó inmediatamente recoger una muestra para probar su miel, y cultivarla, para que lo mejor que tenía la flor pasara de generación en generación.

Así se hizo. La miel fue exquisita y la nueva flor cultivada germinó. Pero para sorpresa de las abejas la flor no se cayó y un fruto salió de su ser.

Blooming Bath - Reductor bañera para bebés - Cada Mochuelo a su OlivoEn pocas semanas se convirtió en un gigante para las abejas, pero pequeño en su comportamiento, ya que por sí mismo no podía cuidarse. Toda la colmena se había volcado en cuidar de ese pequeño al que le apodaron Bee Bee, en honor al sonido de las alas de la abeja exploradora que lo encontró.
Le traían el mejor néctar, miel, hojas para abrigarlo, y siempre había abejas vigilándole. Bee Bee no sabía expresarse. No tenia alas y por lo tanto no podía bailar como las abejas para comunicarse, así que empezó a llorar. Se acercaron las abejas a ver qué le sucedía. Una exploradora propuso bailar para que se callara, pero Bee Bee seguía llorando. Otra abeja, constructora, empezó a hacerle un hexágono alrededor, pero cuando Bee Bee empezó a patalear, se volvió imposible. Una abeja polinizadora propuso polinizarle, pero no le encontraban los estambre. Las aguadoras propusieron darle agua, probaron y  Bee Bee pareció calmarse, así que probaron, además de darle agua, a vertérsela por encima. Para ello buscaron el mejor agua, agua del manantial templado. Y por fin Bee Bee reía feliz.

Cuando Bee Bee creció le contaba a las abejas que esos baños de agua templada en la flor le recordaban a cuando estaba dentro de ella, y por eso era tan feliz durante los baños.Blooming Bath - Reductor bañera bebés - Cada Mochuelo a su Olivo

 

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