Montessori y los “Períodos Sensibles para el Aprendizaje”

Niñas pintando con témperas y pinceles - Cada Mochuelo a su OlivoDesde que nacen nuestros bebés, observamos que atraviesan fases “obsesivas”, en las que les da por hacer algo y lo repiten una y otra vez, hasta que lo van dominando y perfeccionando. Hablamos de etapas en las que sienten mucha curiosidad por algo y eso se convierte en su juguete o actividad favorita.

María Montessori, una pedagoga italiana, definió estas fases como períodos sensibles para el aprendizaje.

Durante estas etapas, los niños investigan, experimentan y perfeccionan habilidades y conocimientos. La curiosidad es innata y estos comportamientos son una señal de que nuestros hijos están creciendo bien y van avanzando en su desarrollo físico e intelectual. Son los momentos en los que aprenden muchas de las cosas que les servirán durante toda la vida.

Como padres, debemos estar atentos a estos períodos sensibles, y acompañar a nuestros hijos en su curiosidad. Ofreciéndoles herramientas y recursos que complemente su centro de interés de ese momento, motivándoles a seguir conociendo su cuerpo, sus capacidades y el mundo que les rodea.

Los períodos sensibles más importantes se dan en los primeros años de la vida. Prácticamente todos los niños pasan por ellos, pero no al mismo tiempo, ni con la misma intensidad. Cada niño es diferente y cada uno se va desarrollando a su momento y a su propio ritmo. Si respetamos la individualidad de cada uno, y aprovechamos sus etapas de interés compulsivo por algo, estaremos ayudándoles a afianzar correctamente sus nuevos conocimientos.

Vamos a ver estos períodos sensibles. Las edades son orientativas.

El movimiento (desde el nacimiento hasta el año)

Bebé en movimiento - Cada Mochuelo a su OlivoHemos visto a nuestro bebé en las primeras ecografías moviéndose incontroladamente (movimientos espasmódicos). Hemos sentido sus patadas (y codazos), muchas veces como respuesta a nuestras caricias y a nuestra voz. Nuestro bebé ha nacido buscando el pecho. Sabe cabecear, abrir la boca y mamar. Desde el útero sabe agarrarse a algo fuertemente (reflejo de prensión), recuerdo de cuando el ser humano tenía el cuerpo cubierto de pelo, y los bebés se agarraban a él.
Estos movimientos, primero espasmódicos y luego instintivos, se van convirtiendo en movimientos controlados. Como el de los ojos al seguirnos, el de una manita que nos toca la cara al hablarle, llevarse cositas a la boca, un giro cuando están tumbados de espaldas y se ponen bocabajo, el gateo, los primeros pasos, volteretas…

El lenguaje (desde el nacimiento hasta los seis años)

Los bebés ya oyen desde el útero, y desde que nacen nos escucha hablarles y decirles cosas bonitas. No tardan mucho en empezar a querer contestarnos  con sus balbuceos. Ma ma ma, pa pa pa, ta ta ta… Alrededor del año ya serán capaces de decir mamá, papá… Y seguirán ampliando su vocabulario, primero con palabras sueltas, y luego ya con frases cada vez más largas y complejas.

Pequeños objetos (desde uno a cuatro años)

Durante la fase oral (los niños se lo llevan todo a la boca), recomendamos que los juguetes no sean tan pequeños que quepan por el cartón de un rollo de papel higiénico, para evitar atragantamientos.

Cesta con piñas y hojas de otoño - Cada Mochuelo a su OlivoUna vez superada esta etapa, a tu pequeño le encantará jugar con objetos pequeños con muchos detalles, como cochecitos a escala, dinosaurios de este tipo, muñecos articulados… Juguetitos u otros objetos que ellos puedan manipular según vayan desarrollando su coordinación ojo-mano. Ofrécele objetos de distintos materiales y texturas.
Nosotros en casa les dábamos pinzas de la ropa (mola aprender a usarlas), utensilios de cocina (la brocha de silicona para repostería le chiflaba a la mochuelita grande), tapones de corcho, la caja con los moldes de las galletas. Y fuera de casa les gusta coger piedras, palos, hojas, flores, piñas, conchas de la playa, etc.

El orden (de los dos a los cuatro años)

Niña fregando los platos - Cada Mochuelo a su OlivoA los niños les gusta el orden, aunque nos parezca increíble. Que cada cosa tenga su sitio les ayuda a encontrarlas, y poco a poco les servirá para saber dónde recogerlas. Las rutinas diarias les crean seguridad y la repetición de tareas (baño – cena – dientes – cuento – dormir) les ayuda a saber qué viene después.

Si tienes a tu pequeño contigo mientras hacéis tareas, aprenderá viéndote a ti hacerlas. Dale un paño cuando limpiéis los cristales, pinzas y calcetines cuando tendáis la ropa, las servilletas y los cubiertos cuando pongáis la mesa… No se trata de que lo haga bien, sino de que estéis acompañados y adquiera buenos hábitos a la vez que, sin darse cuenta, trabaja su psicomotricidad.

La música (de los dos a los seis años)

Bebé Rockero - Cada Mochuelo a su OlivoLa música y el ritmo están presentes en nuestras vidas constantemente. Desde las nanas hasta la que suena por la radio, durante el día oímos muchísimos ritmos diferentes. Anima a tu peque a seguir el ritmo de una canción tocando las palmas, o golpeando una sartén con un cucharón.

Puedes poner a su alcance instrumentos como maracas, xilófonos, un triángulo, un tambor…

Lo que no es para nada necesario es ponerle los Cantajuegos y similares. Si te lo pide, adelante, pero si no lo hace, de eso que te libras.

El control de esfínteres (de los dieciocho meses a los tres años)

Pantalón, braguita, calzoncillo de aprendizaje - Cada Mochuelo a su OlivoA medida que maduran los esfínteres, nuestro bebé irá teniendo control sobre ellos. Si suele entrar al baño con nosotros, estará familiarizado con el inodoro, y nos habrá visto usarlo más de una vez. Aunque sólo sea por imitarnos, querrá sentarse en él de vez en cuando. Anímale a hacerlo.

Los bebés que usan pañales de tela, aprenden antes la relación entre “incomodidad por vejiga llena” y la posterior “incomodidad por pañal mojado”. Al entender esta consecuencia, podrán anticiparse, y muchos piden antes hacer pipí en el váter para no mojar el pañal, ya que han relacionado ellos mismos una cosa con otra.

Para esta fase de dejar el pañal, son muy útiles las braguitas (o calzoncillos) de aprendizaje: ropa interior con relleno absorbente que pueden bajarse y subirse ellos mismos y retienen pequeños escapes. Son ideales para los que empiezan el cole en esta etapa.

Cortesía y buenos modales (de los dos a los seis años)

Los niños son reflejo de sus padres y del entorno que les rodea. Si en nuestro trato con ellos somos amables, y les tratamos con buenas maneras, ellos serán personas amables. Nuestros hijos están presentes cuando hacemos la compra, vamos al banco, nos cruzamos con alguien en la calle… Van absorbiendo e interiorizando nuestro comportamiento, y esto formará también parte de su personalidad.

Nuestras hijas han ido en portabebés desde el principio, y desde esa seguridad de estar tan cercanas a mamá o papá, y desde una buena altura (no desde un carrito, que quedan muy bajos), han podido interactuar con otras personas. Era común en ellas que dijeran adiós con la mano desde su fular portabebés cuando nos íbamos de algún sitio.

Los sentidos (de los dos a los seis años)

Aunque la percepción sensorial ya la tenemos desde que nacemos, es alrededor de los dos años cuando comenzamos a tener curiosidad y experimentar con ella. Olores nuevos, sabores diferentes, texturas, sonidos… Todo un mundo de sensaciones para explorar.

La escritura (de los tres a los cuatro años)Hermanas leyendo un cuento - Cada Mochuelo a su Olivo

María Montessori se dio cuenta de que los niños sienten interés por copiar los trazos de letras, númeos y otros símbolos, mucho antes que por leer.

La lectura (de los tres a los cinco años)

Pronto sentirán curiosidad por los sonidos que representan esos trazos que están aprendiendo a dibujar, y también por cómo combinarlos. Ayúdale a escribir su nombre y palabras cortas como pan, sol, gato

Las relaciones espaciales (de los cuatro a los seis años)

Grande-pequeño, cerca-lejos, delante-detrás… Acompaña a tu pequeño mientras descubre las relaciones espaciales y qué sitio ocupa él en el mundo. Juguetes como los puzzles son ideales para esta etapa. También es muy buena idea sembrar plantas y observar juntos su crecimiento.

Las matemáticas (de los cuatro a los seis años)

Existe mucho material Montessori para trabajar las matemáticas. Nosotros en casa aprovechamos algunos momentos cotidianos para explicar alguna que otra cosa, como por ejemplo que una pizza podemos cortarla en diferentes fracciones (y se las enseñamos).

 

Bibliografía: “Cómo obtener lo mejor de tus hijos”, de Tim Seldin.

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