Te he llevado, siempre.

Te he llevado, siempre

Te he llevado, siempre.

Antes de ser concebido, yo llevaba una parte de ti en mi alma. Cuando conocí a tu padre, miré sus ojos y vi la otra parte de ti, y te conocí, y recé para que llegaras.

Antes de que nacieras, te llevé en mi vientre. Cuando estabas inquieto, yo te cantaba y tranquilizaba, y te decía cuánto te amaba.

Cuando naciste, te llevé en mis brazos. Te besé y te abracé y te puse en mi pecho, así sabrías que hay luz, calidez y bondad en el mundo.

Más tarde, te envolví en una tela y te llevaba cerca de mi corazón. Te llevaba tan cerca que podías oír que mi corazón late como el tuyo, que somos lo mismo, tú y yo, y que tú nunca tendrás que llorar solo.

Después de un tiempo, te llevé en mi espalda, así podías mirar al mundo con confianza y alegría y saber que pertenecías a él, para que pudieras compartir toda la belleza del mundo, de igual a igual con todos los que viven en él.

Ahora, más tarde aún, te llevo siempre que estás cansado o asustado. Así sabes que no importa lo cansado que estés, o lo que la vida te traiga, que siempre podrás depender de otros para apoyarte y confortarte.

Cuando tú crezcas, cariño mío, y tus aventuras te lleven lejos de mis brazos, recuerda que hasta mi última hora te sostendré. Te llevaré en mi corazón, para que siempre estés conmigo.

Te voy a llevar, siempre.

Texto de Christine Maguire, publicado originalmente en NaturalMamas.
Traducido por Rosa Elena Espinosa Rodríguez, Mamá Mochuela, para Cada Mochuelo a su Olivo.

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